Esto es un anuncio. No. Mejor dicho una confesión. No, tampoco, Bueno, no tengo definición para escribir esto, pero haré mi mejor esfuerzo para contarlo de algún modo, así las personas podrán ponerlo en alguna categoría.
Inteligente, genio, muy dedicado, esas podrían ser algunas definiciones que escucho de los adultos, profesores, mi familia, amigos que ya están grandes. No es por ser creído pero pueden ver que tengo un buen historial en la escuela, pero si se fijan bien habrán varios documentos, obviamente firmados por mi madre, con un montón de palabrerías que muy pocos chicos a mi edad entienden, me atrevo a traducirlo de la siguiente manera: 'Mire señora o señor, su hijo llega tarde todo el tiempo a las clases, mejor complete esta ficha de reinscripción para que no pierda el año y dígale que se ponga serio con este asunto'.
No recuerdo quién me lo dijo, pero una vez escuché que debía llegar temprano más seguido porque estaba echando a perder mi proceso de educarme. No es que esté en contra de ellos y tampoco quiero hacer otra crítica. Pero me parece gracioso, Por qué creen que me decidí a relatarla.
Aclaro. Tengo una justificación. Bueno yo lo tengo para todo, pero seguramente les interesará. Nosotros vivimos. Vivimos por encima de una ciudad. Por encima de un planeta, de una sociedad, una familia, de miles o pocos, unos cuantos amigos. Muchos dicen tener la suerte de jamás perder a sus amigos y sus cosas. Pero yo no he tenido la misma suerte, he tenido que viajar muy seguido, mudarme, hacer nuevos amigos, dejar chicas llorando en el andén en el que solíamos hablar y para ser sincero, no creo estar disfrutando mucho de nada. La ciudad me pasa por encima, salgo corriendo de un lado para el otro todo el tiempo. He recorrido al rededor de cinco colegios en toda mi vida. Se capturan más situaciones desde un tren en movimiento que en mi ajetreada vida. Sí, ahora tengo otra vida. Es interesante, ver por primera vez los ojos de la persona que está esperando para cruzar la Av. 9 de julio conmigo. Se pueden sorprender, muchas personas te llegan a sonreír así no te conozcan. Aveces tengo que esperar 3 veces para alcanzar a cruzar esta avenida. He visto algunos que corren para no tener que esperar. Puedo decir que siempre pasa una mujer pálida que no regala ni una sonrisa al menos para ella misma.
Si yo disfrutara más el mundo, tendría motivos para escribir todo el día, me preguntaría cosas, me daría cuenta que uno no llega a estar sólo realmente. Hay un hombre que vive en la calle y tiene título profesional, lo dejó su esposa y ahora tiene que vivir así porque en las empresas no quieren a nadie que haya vivido en la calle. De pronto he pensado cosas que nadie había encontrado importante. Es más, estoy llegando tarde a la escuela por escribir esta historia.
Está bien, llenaré la ficha de reinscripción. Pero les advierto que lo estoy disfrutando. Sé que suena raro pero un día de estos, mientras caminan, decidan llegar un poquito tarde para contar pasos y darse cuenta que hay cosas que jamás nadie pensó. Quizá se les ocurra una investigación o un invento que quedará marcado en el mundo...
Andrés Camilo
